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Base documental
d'Història Contemporània de Catalunya.
2 ª República (1931-1936) - Front Popular (1936)
"Estado
de la Economía fascista antes del 19 de Julio"
( Conferencia dada por el
compañero Juan Blasco, ante el microfono de la emisosra
E.C.N. 1 RADIO C.N.T-F.A.I).
Font:
BLASCO, Juan: "Estado de la
Economía fascista antes del 19 de Julio" (
Conferencia dada por el compañero Juan Blasco, ante el
microfono de la emisosra E.C.N. 1 RADIO C.N.T-F.A.I).
(1937): Boletín de Información C.N.T. i F.A.I
.(4 de Marzo 1937). Hoja 2 i 3.
Text:
Nos encontramos al país en un
estado económico, que causa grima y vergüenza, por lo
desquiciado y lo caótico.
Los burgueses, los comerciantes, los banqueros y todos
cuantos elementos intervenían en la fiscalización de la
economía, y en la administración de la cosa pública
del país, demostraban hasta la saciedad, la incapacidad
administrativa y también la ausencia de sentido de
superación político y social.
Estaban carentes de honradez, de moralidad, de solvencia
y de ese patriotismo de que tan descaradamente
blasonaban.
Carecían de pudor humano, de decoro cívico y de
generosidad racional.
Un voraz apetito de no sé qué festines inconfesables,
guiaban todas sus maquinaciones repaces, diríase, que
eran los modernos fenicios al revés, pues carecían del
dinamismo de aquellos y al mismo tiempo del preciado don
de la belleza y de la estética.
Una alocada bacanal, impulsaba toda su funesta obra
económica, que más bien parec´ñia hija de una falanje
de neuróticos y orates, que no de una colectividad de
hombres cultos y honestos.
El panorama de verdad, imparcial, cierto, irrefutable de
la España fascista antes del 19 de Julio, era el que
vamos a describir.
Los montes sin un árbol, completamente desnudos, donde
el tórrido sol ibérico campaba a su antojo y a su
influencia, se agostaban las tierras montañosas y se
secaban a la vez, prestamente, las fuentes que nacían ya
agonizantes. Las tierras llanas de la mayoría del país,
estaban totalmente abandonadas, por lo áridas y por lo
inhospitalarias, donde la gente no podía morar, por la
falta de medios con que poder subsistir un poco
dignamente. Estaban despobladas esas tierras, por la
falta del preciosos líquido que las bautizara
cariñosamente. Y en cambio, vemos con honda pena, con
profunda tristeza, como en otros lugares, las aguas de
las torrenteras y de los ríos, cantarinas y sonoras, se
pierden estéril y mansamente, sin dar fruto alguno, en
el mar lejano.
! Ah, sí!, no sabían o no querían los estamentos
dirigentes del país, repoblar los bosques, cuya arboleda
había de humedecer los montes y que luego, su
bienhechora umbría tenía que beneficiar las tierras
llanas; y no querían o no sabían encauzar debidamente
las aguas que habían de llenar de vida y alegría los
diversos parajes del solar español, que es una estepa y
un nido de pajarracos graznadores.
Tampoco poseemos carreteras apropiadas para poder
transitar cómoda y fácilmente, uy con ellas, fomentar
el turismo, que tan pingües ingresos podría
proporcionarnos la riqueza natural del país.
El viajar por España era un castigo y una maldición y a
no ser de gran necesidad, nadie sentía el placer de
recorrer el país para contemplar toda la maravilla
natural y artística que natura pródiga y generosa nos
regalaba y que nos habían legado a la vez, el genio de
nuestros mayores.
Y en lo tocante a ferrocarriles, tembién era una
desdicha y una pesadilla, pues además de ser lentos, de
una lentitud desesperante, eran viejos y sucios, en los
cuales, era una vergüenza y un oprobio viajar en ellos.
Sobre todo en los departamentos de tercera, donde
veíanse obligados a viajar las clases menesterosas, era
un escarnio y un insulto, que se hacía a esa clase tan
bondadosa y tan honesta. Y para el colmo de males, el
precio de tales viajes, casi sólo estaban al alcance de
los ricos y de los poderosos. En fin, las compañías
explotadoras de hefecio (sic, beneficio),
no daban ninguna facilidad para viajar, ni por lo que se
refiere a la comodidad, no por lo que atañe al coste.
Los Consejos de Administración de las mencionadas
compañías, cuidábanse sólo de asignarse fantásticos
sueldos y de repartir entre sus accionistas dividendos
cuantiosos. Ahora bien, de mejorar y renovar el material
para el buen servicio del país, no se preocupaban,
porque eso significaba disminución en los beneficios y a
ese sacrificio no se hallaban dispuestos los señores
consejeros, bajo ningún concepto. Pero, a pesar de todo
lo espuesto, poquito a poco, por incapacidad técnica y
por absoluta carencia de honradez administrativa, estaban
todas esas compañías ferroviarias, en los últimos
tiempos, al borde de la quiebra.
De la flota mercante para la exportación de nuestros
productos, ni merece la pena de hablar, porque era escasa
y mala, y aun esta tenía que ser suvencionada por el
Estado español y así y todo, a pesar de la subvención
del Estado, del fletaje carísimo y del pasaje más caro
aun, la fascista compañía naviera, la Transatlántica,
tuvo irremisiblamente, que suspender pagos.
Del estado ruinoso de nuestras cuencas mineras, es de
todo el mundo sabido el por qué, y el por qué, era que
se entregaban las concesiones mineras a unos cuantos
aventureros de la política y de las finanzas, sin pudor
ni dignidad, y esos mercachifles las explotaban sin
cariño ni capacidad, dejando por ese motivo, en la
miseria y en la desesperación, a millares de
proletarios.
El estado precario de la industria y del comercio
nacional, era bien notorio, pues diariamente se dejaban
protestar por falta de pago centenares de letras de
cambio y debido a esos protestos, mensulamente, una
lluvia de embargos caían sobre los comercios y las
industrias, y así, ibanse paralizándose todos los
trabajos y un ejército de parias, pululaban tristes y
hambrientos por plazas y calles.
Los bancos, también sufrían una aguda crisis monetaria,
pues si en un momento dado, el Estado hubiera exigido las
garantías que para la seguridad del circulante de los
cuenta-correntistas, las leyes regularizaban, todos,
completamente todos, habrían tenido que cerrar sus
puertas y dejar de realizar por largo tiempo, toda clase
de operaciones de banca y bolsa. Y la verdad sea dicha,
aun a pesar de que el Estado hacía la vista gorda en ese
menester, de vez en cuando, diversos bancos, cerraban sus
puertas y dejaban en la miseria a los pequeños
imponentes.
Y si damos una ojeada a la propiedad privada,
constataremos de un modo real y fehaciente, que casi toda
la propiedad, tanto rústica como urbana, estaban
hipotecadas. Una afirmación veraz y justa:
Uns fincas hipotecadas y embargadas, y, por lo tanto,
sometidas a juicio de la ley hipotecaria y expuestas,
como es natural y lógico, a ser sacadas a pública
subasta.
Y, para que mencionar la situación deplorable de las
diversas sociedades anónimas que habían esparcidas por
España ? De la situación catastrófica de esas
sociedades anónimas, pueden hablaros larga y
tendidamente los tenedores de acciones y obligaciones
emitidas por las mismas, y ellos nos dirán lealmente,
que jamás cobraron intereses del capital invertido en
esas insensatas operaciones bursátiles. ! Ah!
precisamente en esas ruinosas emisiones del papel
industrial y comercial, iban a estrangularse el pequeño
ahorro nacional, y así, desfallecía en un ritmo
acelerado, la economía del pobre país.
Y no hablemos del sin fin de timos y estafas que
legalmente se cometían todos los días y a cada momento,
porque levantaríamos una polvareda que asfixiaría a
todos los estamentos de la Nación.
Este es el fiel balance de la realidad económica del
país, antes del 19 de julio del año 36.
Esta es la verdad pura y escueta del estado financero de
la España fascista, antes de levantarse en armas contra
el honrado pueblo productor español.
Y esta verdad, y estats verdades, para aseverar más
verazmente nuestras afirmaciones, pueden comprobarse
algunas de ellas, en las secretarías de los distintos
juzgados, en los registros de la propiedad y en los
protocolos de las notarías. Pues, si éste era el estado
decadente y pobrísimo de la economís española, qué
temor, qué pánico nos ha de causar el tener que
eliminarlo y en su lugar, levantar una nueva economía,
que responda a nuestras necesidades y a nuestro alto
sentir de superación humana ?.
La nueva economía que ha de estructurarse, que
estructurará la revolución ibérica, ha de ser a base
de honradez, de moralidad y de capacidad,sin trampas ni
combinaciones, donde todos los hombres de buena fe,
sientan el culto del bienestar y de la propiedad de todos
los hombres que se desvelan y producen, en beneficio y
provecho de la colectividad toda.
!Muera el Fascismo! !Viva España libre! ! Viva la
Revolución Proletaria !.
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