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Base documental
d'Història Contemporània de Catalunya.
Restauració 1 (1874-1898) - Fonaments de la Restauració
(1874-1898)
Los
gastos electorales (25-II-1893)
Font:
Pi y Margall, Francesc:Los gastos
electorales.A: VALENTI, Ignasi [ et. al.].España
1898.Francesc Pi y Margall.Madrid: Edición
Materiales.1968.110-111 pp.
Comentari:
Francesc
Pi y Margall (1824-1901) ens mostra en aquest
article la seva visió de la vida política.
La República seria el sistema de govern on els ciutadans
elegits del poble serien els responsables de portar a
terme la vida política.
Des de l´òptica de la igualtat, és necessari que el
cos electoral corri amb les despeses electorals perquè
tothom pugui ser elegit.
No fer-ho així suposaria caure en alguns errors de la
vida política parlamentària de la Restauració. Molts
dels diputats elegits van a la búsqueda d´un càrrec
dintre l´Estat donant lloc a les corrupteles
electorals,.....
Text:
Extrañan algunos que en Madrid
se pida a los partidos que defienden la República fondos
con que cubrir los gastos de las próximas elecciones.
Consideramos infundada la extrañeza. La diputación a
Cortes es, no un destino, sino un cargo; no produce para
el que honradamente la desempeña género alguno de
beneficios, sí muchas pérdidas. Presta el diputado un
servicio al país, lo presta gratis y con perjuicio de
sus intereses, y lo en realidad extraño es que se quiera
obligarle a pagar el costo del poder que recibe.
Sabemos que no pocos candidatos lo pagan con usura y aun
vierten por que se los elija raudales de oro; mas esos no
creerá de seguro nadie que deban servir de modelo.
Envenenan las fuentes de la soberanía nacional, y hacen
del sillón de las Cortes escabel con que llegar a los
más eminentes puestos del Estado, obtener subvenciones o
erigirse en amor de las provincias. Corruptores de las
costumbres, mereceran ser ignominiosamente desterrados de
la República.
Bajo régimen alguno hay razones bastantes para imponer
las cargas de la elección a los candidatos; pero las hay
aún menos bajo el de la democracia. Imponerselas es
cerrar el Parlamento a la inteligencia y el trabajo y
entregar la Nación a la nobleza y la fortuna. Se va por
este camino a la plutocracia, la más abyecta y
vergonzosa de las tiranías. Seguros estamos de que no
caerán las clases jornaleras en tan lamentable yerro.
Vienen de antiguo acostumbradas a satisfacer todos los
gastos de las personas que envían a sus Congresos; ya
nacionales, ya internacionales.
Es todavía más injusta la imposición donde no es el
candidato el que busca el distrito, sino el distrito el
que busca al candidato. Hombres tenemos en nuestro
partido que no han solicitado jamás el voto de nadie.
Aceptan los cargos para que los eligen sin ofenderse ni
despecharse cuando los olvidan. Fuera como dentro de las
Cámaras continúan sin desaliento la propaganda de sus
principios y persiguen el triunfo de su causa sin que
tampoco los preocupe el puesto que mañana les pueda
deparar la suerte. Esos hombres, todos de escasos medios,
¿por dónde han de venir obligados a sufragar gastos ya
hoy crecidos por vergonzosas corruptelas?.
Nosotros aspiramos a que rijan y gobiernen la República
ciudadanos elegidos por el pueblo. Si los candidatos a la
presidencia hubiesen de costear los gastos de su
elección; preciso sería irlos a buscar siempre en la
clase de los Rothschilds. ¡ Brava República sería la
nuestra!
En toda democracia bien constituida sólo al cuerpo
electoral corresponden los gastos electorales. Cercenados
hasta donde cupiese y equitativamente distribuidos, no
serían nunca para ningún elector penosa carga. ¿Se nos
dirá acaso que faltan organización y costumbres? Es
indispensable hacerlas donde no las haya.
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