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Base documental
d'Història Contemporània de Catalunya.
Restauració 1 (1874-1898) - Fonaments de la Restauració
(1874-1898)
La
Patria
Font:
Pi y Margall, Francesc: La
Patria. A: VALENTI, Ignasi [ et. al.].España
1898.Francesc Pi y Margall.Madrid: Edición
Materiales.1968.180 p.
Comentari:
En aquest article Francesc
Pi y Margall (1824-1901) proposa un concepte de
sentit més ampli: la terra en general.
El concepte de pàtria parcial, afinals del segle XIX,
és funesta ja que provoca conflictes i s´ha de mantenir
exèrcits, aduanes i impossibilita el lliure comerç de
productes.
Són tantes les atrocitats que ha generat que l´única
alternativa és ampliar el concepte de pàtria, és a
dir, la terra.
Text:
Amad vuestra patria,
conciudadanos; pero no la hagáis nunca objeto exclusivo
de vuestro querer, de vuestro sentir, ni de vuestro
pensar. Hay otra patria más grande: la tierra.
De la tierra vivimos los hombres todos, no de la sola
nación a que pertenecemos. ¿ Cuán pobre y
estrechamente no viviríamos nosotros sin los productos
del resto de Europa y los del Africa, la América y el
Asia!.
La idea de la patria parcial es bajo muchos conceptos
funesta. Excita y mantiene celos y rivalidades entre las
naciones, provoca conflictos, enciende guerras. Obliga a
mantener grandes ejércitos y armadas, y a fortificar las
fronteras. Ha creado las aduanas e imposibilita el libre
cambio de productos.
Sólo para el deslinde de tierras contiguas ¡a qué de
luchas no ha dado margen! Recientemente han estado a
punto de destrozarse por cuestiones de límites la Gran
Bretaña y Venezuela; Chile y la República Argentina,
Colombia y Nicaragua.
Se refiere la idea de la patria parcial sólo a la
tierra, no a los habitantes, Al paso que las naciones
todas están dispuestas a destrozarse por un palmo de
tierra que se les usurpe o crean habérseles usurpado,
miran con indiferencia que sus gentes emigran.
¡Si la idea de la patria parcial hiciese siquiera que se
respetase la de otros pueblos! En nombre y en interés de
la patria parcial se invade la ajena, y se reduce a
colonias, islas, y aun costas de lejanos continentes.
Allí está mi patria donde está mi bandera, dicen ahora
las naciones.
¡Qué de sentimientos feroces no despierta, por fin, la
idea de la patria reducida! Ni hay crueldad ni barbarie
que no engendre ni legitime el patriotismo. Es la patria
el altar en que más víctimas se inmola. Puros son los
sacrificios que en él se hace; nada importan ni nada
significan los que se hizo al dios Moloch y a las
divinidades aztecas.
Trabajemos, pues, y suspiremos sin cesar por la patria
grande. Sólo cuando la tengamos en la tierra toda,
dejará de rociar la sangre el altar de ese Moloch
moderno y se reconocerán los hombres todos miembros de
una sola familia.
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